Archivo de la categoría: Seguridad

Aqui se mostraran todas las aplicaciones de los drones para servicios de seguridad

Sistema detección e identificación de drones

Presentan en Madrid un sistema detección e identificación de pequeños drones

La cuarta edición de UNVEX 16, una de las mayores ferias sobre vehículos aéreos y sistemas no tripulados, ha abierto hoy sus puertas con la presentación de un sistema de detección e identificación de drones de pequeño tamaño, válido para su uso civil y militar.
Drones de alta tecnología, sistemas también para detectarlos y aplicaciones de todo tipo. El mayor encuentro nacional de aeronaves no tripuladas tiene lugar estos días en Madrid, con espectaculares exhibiciones.
El aeródromo de Cuatro Vientos, en Madrid, acoge durante tres días este evento abierto a todo tipo de plataformas y aplicaciones profesionales, desde pequeños drones a grandes sistemas, desde aplicaciones agrícolas a seguridad y defensa.
Presentan en Madrid un sistema detección e identificación de pequeños drones | Telemadrid

Comienza UNVEX 16 una de las mayores ferias sobre vehículos aéreos y sistemas no tripulados

La cuarta edición de UNVEX 16, una de las mayores ferias sobre vehículos aéreos y

En esta primera jornada la empresa Thales ha presentado el primer contrato de venta a un país del sudeste asiático del sistema denominado Gecko en el área civil, consistente en una solución para detectar e identificar drones de pequeño tamaño para el espacio aéreo civil.

El contrato, que integra la solución optrónica Gecko, radares Squire y diversas cámaras térmicas, se usará en los eventos públicos para vigilar diferentes áreas urbanas y, en especial, para controlar el uso de drones, según la compañía.

Gecko tiene una aplicación dual, tanto civil como militar, según Thales, que subraya que el desarrollo del producto es plenamente español.

La presentación de este sistema se produce después de conocerse que el pasado sábado un avión de Lufthansa tuvo que esquivar tres drones que volaban a gran altura, unos 900 metros, cuando se encontraba dentro del espacio aéreo protegido en su acercamiento a las pistas del aeropuerto vizcaíno de Loiu.

La versión militar de Gecko ya está en uso por el Ejército de Tierra como medio de visión a distancia para los vehículos blindados RG-31 y limpieza de rutas.

«Como actor clave en el mercado de UAVs, Thales aborda este proyecto con gran interés, debido a la complejidad del mismo y a los desafíos que plantean ya el uso civil de drones en los espacios aéreos de todo el mundo», ha destacado José Sarnito, director de Desarrollo de Negocio del Área de Aeronáutica, Defensa y Seguridad de Thales España.

Un avion a punto de chocar contra drones

Un avión tuvo que esquivar tres drones para aterrizar en Bilbao | País Vasco | EL PAÍS

La Ertzaintza no ha localizado, de momento, al propietario, o propietarios de los tres drones que un comandante de Lufthansa notificó a la torre que le molestaban en su trayectoria de descenso a una de las pistas de Loiu, el aeropuerto de Bilbao. Según las conversaciones con la torre de control el comandante tuvo que esquivar el pasado sábado a tres drones que volaban a gran altura, unos 900 metros, cuando se encontraba dentro del espacio aéreo protegido, el CTR, de Loiu y ya en descenso. No es la primera vez que pasa. Un drone estuvo a punto de chocar contra un avión en el aeropuerto parisino de Charles de Gaulle el pasado marzo.

El avión, un Airbus 320 que viajaba de Frankfurt a Bilbao, tuvo que efectuar una «maniobra evasiva» al ver los drones, en un día limpio. Al no haberse formulado una denuncia, la descripción de los hechos no es clara, y se desconoce la dimensión de los drones para especular sobre su peso y los daños que podría producir el impacto de uno de ellos contra un avión que puede aproximarse al aterrizaje a más de 250 kilómetros por hora. Sin embargo para elevarse casi a un kilómetro es ya un drón de prestaciones profesionales que podría  pesar a partir de dos o tres kilos, con lo que las consecuencias de su impacto serían graves.

Tras este incidente, la Ertzaintza recibió el aviso del aeropuerto y un helicóptero de la Policía vasca voló en busca de los aparatos, sin encontrar nada, a la vez que también patrullas intentaban localizar por tierra a los dueños de los drones, sin éxito. Al no haber denuncia, la Ertzaintza no investigará más por el momento este suceso, han explicado a Efe fuentes de la policía vasca.

De momento, el caso queda en manos de la Agencia Española de Navegación Aérea (AESA), la que tiene competencias sobre el espacio aéreo restringido en las cercanías de un aeropuerto, donde la ley no permite volar a los drones. De hecho, la ley no permite volar a los drones a más de 120 metros de altura, nunca en un radio de 8 kilómetros del aeropuerto y tampoco en zonas pobladas o sobre personas.

Drones de la Axega buscan a un anciano desaparecido en Chantada (Lugo)

(Galicia) 16-05-2016 / 15:19 h EFE

La Unidad Operativa de Drones de la Axencia Galega de Emerxencias (Axega) está participando en la búsqueda de un anciano desaparecido en el municipio lucense de Chantada, del que no se tiene noticia desde ayer por la mañana.

El 112 tuvo conocimiento de la desaparición del anciano, de 76 años, a las 09:20 horas, aunque la familia ya había presentado denuncia ayer en el cuartel de la Guardia Civil de Chantada.

Varios miembros de la Guardia Civil participaron ayer en un primer rastreo, que permitió localizar varias pertenencias del septuagenario desaparecido.

En estos momentos, la búsqueda se centra en la parroquia de A Sariña, entre el embalse de Os Peares y el lugar de Pincelo.

En todo caso, según informó el 112, las labores de búsqueda se están viendo dificultadas por las características del terreno, dado que se trata de una zona escarpada y de acceso complicado.

Además de los drones de la AXEGA, también participan en la búsqueda efectivos de la Policía Local, Protección Civil, la Guardia Civil y una unidad de perros de rescate.

Los robos nocturnos en el campo

Los robos en el campo traen de cabeza a muchos agricultores y ganaderos. Un “dron”, equipado con sistema de sensores nocturnos e infrarrojos, puede detectar visitas nocturnas indeseadas en las fincas agrícolas y ganaderas. Una solución tecnológica que puede facilitar la lucha contra las sustracciones en el campo.

Un proyecto de I+D permitirá detectar intrusos en fincas agrícolas y ganaderas durante la noche a través de aeronaves no tripuladas (UAS/RPAS), más conocidos como “drones”, provistas de sensores infrarrojos y cámaras termográficas controladas de forma remota.

En un comunicado, la Fundación Andaluza de Desarrollo Aerospacial (FADA) ha explicado que desarrollará este nuevo proyecto, denominado “Mochuelo”, a través del Centro de Vuelos Experimentales Atlas, y que estará dirigido a mejorar la vigilancia y seguridad de las explotaciones agrícolas.

El director general de FADA, Joaquín Rodríguez Grau, ha señalado que el objetivo es “demostrar que es posible que estas plataformas no tripuladas patrullen en entornos agroforestales por la noche y puedan detectar la presencia de personas que no deberían estar ahí a esas horas“.

La iniciativa, que acaba de comenzar y que está previsto finalice a mediados de año, se llevará a cabo inicialmente sobre las fincas de olivar situadas en el entorno del Centro Atlas, en Villacarrillo (Jaén), aunque su uso será extensivo a cualquier explotación agrícola.

Para ello, ha suscrito un acuerdo con la Diputación de Jaén, que aporta 90.000 euros, para que estos drones equipados con un sistema de sensores nocturnos e infrarrojos “vigilen” las fincas y “eviten así los robos o intrusiones no permitidas en ellas”.

Para el presidente de la Diputación de Jaén, Francisco Reyes, “se trata de un proyecto que puede ser muy útil en muchos territorios, pero especialmente en una provincia como Jaén, con más de 66 millones de olivos, en la que cada año se producen multitud de denuncias por robos en el campo“.

Grau ha remarcado que el Centro Atlas dispone de tecnología única para el vuelo de aviones no tripulados fuera de línea de vista, es decir, que vuelen a más de 500 metros de su operador, algo que sólo se puede hacer en situación de emergencia o en un espacio aéreo segregado.

Ha añadido que cuenta con “el único espacio segregado para uso civil certificado por laAgencia Espacial de Seguridad Aérea (AESA), lo que supone una gran ventaja competitiva y lo convierte en el único de España donde se puede desarrollar este proyecto”.

Fuente

Como secuestrar un dron

El Bebop es una máquina pequeña, resistente y ligera (solo pesa 400 gramos) provista de una cámara de 14 megapíxeles. Con un precio relativamente asequible (349 euros el modelo original, 549 el Bebop 2 con una mayor autonomía).

El piloto se comunica con los minidrones y los Bebop a través de una red wifi abierta que la propia máquina genera. Realizando ingeniería inversa al protocolo de comunicaciones, Pedro Cabrera ha demostrado que se puede enviar cualquier orden al dron sin que el piloto se dé cuenta de que está siendo atacado. De esta forma, un ciberdelincuente podría secuestrar el cuadricóptero sin dejar huella. Un fallo de seguridad al que Parrot aún no ha dado respuesta.

Parrot

La Autoridad de Aviacion civil Francesa aprobó la utilización del Bebop para uso profesional a distancias de hasta 1.000 metros. Por eso, que Cabrera haya descubierto la posibilidad de tomar el control de estas aeronaves no tripuladas sin que el usuario se dé cuenta.

En lugar de comunicarse con su piloto en tierra mediante radiocontrol, como hace el DJI Phantom III, Bebop, Bebop 2 y los minidrones de Parrot como el Jumping Sumo generan su propia red wifi para conversar con el piloto. En los foros de la compañía, muchos compradores  critican que cualquiera puede ver esa red e incluso intentar conectarse a ella.

Sorprendentemente, no está protegida por contraseña. “Con el escáner de puertos ves que tienes el Telnet abierto,[que permite acceder a la configuración de forma remota], lo mismo: no pide ni autenticación ni nada, directamente, nada más entrar, eres el administrador”.

Pese a que la red wifi no requiera autenticación, otro usuario que disponga de la ‘app’ FreeFlight y se conecte a la red para controlar el dron no puede llevárselo. El Bebop ya sabe a quién tiene que obedecer: al que le ha dado órdenes primero. Eso sí, hay más de una forma de acabar burlando el sistema.

Cabrera nos explica que en los ataques presentados en la Def Con, el cliente legítimo se enteraba de que estaban secuestrando su dron y podía dar la voz de alarma, ya que su aplicación le informaría de que había perdido la conexión. Además, el Telnet del Bebop 2, presentado el pasado mes de noviembre, ya está cerrado. Sin embargo, él ha demostrado que se podría perpetrar un ataque más sigiloso y refinado.

La ‘app’ FreeFlight ha de estar conectada con la aeronave, en ese momento cuando el ciberdelincuente puede entrometerse en el protocolo de comunicaciones.. Gracias al trabajo de ingeniería inversa que ha realizado Cabrera, ha probado que el atacante lograría  conectarse a la red wifi e inyectar comandos tanto al aparato como a la propia ‘app’ del piloto. Ni la red tiene autenticación ni tampoco los comandos, así que cuando un tercero los envía, el dron se da por aludido.

Este experto  ha demostrado durante su ponencia que, con ese método, es posible mandar órdenes tanto al pequeño Jumping Sumo como al Bebop 2 al mismo tiempo que el usuario legítimo continúa conectado. Ambos entrarían así en una especie de batalla por el control en la que, lógicamente, el intruso juega con ventaja. A ello se suma que el Bebop no es una máquina orientada a profesionales.

Si el atacante solo quiere gastar una broma al piloto legítimo, podría mandarle algunos comandos para que la aeronave ascienda, descienda o vire como él desee en ciertas ocasiones, mientras el usuario trata de recuperar el control mandando sus propias órdenes sin saber qué diantres está ocurriendo.

Ahora bien, en caso de que el ciberatacante no solo quisiera divertirse, podría utilizar su poder para otros fines más dañinos, como enviar el comando ‘Emergencia’ que detiene los cuatro motores y provoca la caída del dron -haya lo que haya debajo-, mandarlo estrellarse contra un muro e incluso engañar al piloto informándole de que aún le queda suficiente batería cuando no es así. El fallo de seguridad de Parrot podría salir bastante caro a los clientes que deciden darse el capricho de comprarlo.

Con el método del hacker español, el atacante podría manejar la cámara, detener o reanudar la grabación o incluso captar fotografías, descargándose después los archivos cómodamente.

Además, si el delincuente tiene cuidado, podría llegar a secuestrar el dron sin dejar rastro en sus registros, de forma que nadie sepa que un tercero lo ha utilizado para hacer lo que no debe. “Cuando te conectas al wifi puedes dejar huella dentro del dron, pero si borro ese ‘log’ no queda rastro de que he estado dentro, porque luego los comandos los envío desde la dirección IP del cliente”.

El ciberdelincuente podría incluso mandar vídeos falsos al servidor FTP para que el piloto los viera en ‘streaming’, confundiéndole por completo, como el propio Cabrera ha demostrado en la ponencia. Una vez que levantara la cabeza de la pantalla, o en el peor de los casos, que se quitara las gafas FPV que puede adquirir para disfrutar de la experiencia en primera persona, podría ver cómo su máquina voladora está ya a unos cuantos metros.

 

Sin embargo, como el ciberatacante tiene la posibilidad de utilizar una tarjeta wifi externa de mayor alcance, podría ordenar al dron que se desplazara a una zona alejada en la que el piloto legítimo ya no tenga conexión. Es más, si el atacante inyecta un plan de vuelo y programa unas coordenadas GPS, podría aterrizarlo en un lugar determinado para llevárselo posteriormente.

 

Al darse cuenta de que la vulnerabilidad puede ser explotada y generar “gran daño físico”, Pedro Cabrera decidió comunicar a Parrot su descubrimiento hace unos meses. Pese a ello, no obtuvo contestación de la que ahora mismo es una de las principales compañías de drones del planeta, junto a la china DJI o a la estadounidense 3D Robotics.

De hecho, en junio del año pasado, cuando el Bebop 2 aún no había visto la luz, la firma anunció que había vendido más de millón y medio de aeronaves en todo el mundo. Solo en el tercer cuatrimestre de 2015, Parrot se embolsó  44,4 millones de euros por sus actividades en este sector, un 60 % más que en el mismo periodo del año anterior. Los cuadricópteros y sus accesorios ya suponen el 57 % del total de los ingresos del grupo. ¿Acaso no les convendría preocuparse más por su seguridad?