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Un dron español para ahuyentar las aves.

Más allá de lo simbólico de la figura, presente en la literatura y en el imaginario común, el espantapájaros es un elemento muy necesario en ciertos tipos de agricultura por el daño que las aves pueden infligir a las cosechas. Hace tiempo que perdió su forma humana y se ha intentado conseguir su efecto disuasorio con muchas técnicas, desde montajes con piezas de aluminio reflectantes, hasta complejos sistemas que disparan escopetas con gas propano para hacer ruido.

Pero su jubilación definitiva ha llegado de la mano de un dron español. La empresa Fobos Solutions ha creado un UAV (vehículo aéreo no tripulado) biomimético que imita a la perfección el aspecto y el comportamiento de un ave rapaz. Sus servicios pueden ser muy útiles, no sólo en cultivos, sino también en piscifactorías o aeropuertos, donde la presencia de aves no es bien recibida.

Marcos Carrera, al frente de la compañía, explica su los detalles de su concepción. “Fobos es el dios del pánico. Deimos, el del miedo. A diferencia de los métodos tradicionales que tratan de provocar el miedo en las aves cuando ven un espantapájaros o escuchan un ruido, nosotros nos hemos basado en el pánico natural de los pájaros a un depredador”, explica.

“Lo que hemos hecho es crear un avión no tripulado que imita a un ave rapaz en vuelo y que lleva una serie de sensores que multiplican ese efecto con sonidos. El vuelo es exactamente igual al que hace un  depredador, con sus movimientos y formas de atacar, y además imita el sonido de pánico que hace la especie atacada, con lo que sus congéneres piensan que alguno ha dado la voz de alarma. El realismo es total”.

El aparato nace de una patente desarrollada por investigadores del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en la Estación Biológica de Doñana, adquirida y desarrollada técnica e industrialmente por Fobos Solutions.

“Hasta 4.000 euros al día en pérdidas”

El espantapájaros del futuro viene a remediar varios problemas, ya que la presencia descontrolada de aves puede crear un grave perjuicio económico y de seguridad en diversos campos. Carrera pone algunos ejemplos: “Hemos trabajado en la fresa, en Huelva. Algunas empresas con las que hemos colaborado nos han asegurado que en fincas de 200 hectáreas llegaban a perder 4.000 euros al día por este problema”.

Las piscifactorías también sufrían este problema: “Un cormorán puede comer en torno a 400 gramos de pescado al día. Y hemos visto algunas piscifactorías con 300, 500 y hasta 1.000 individuos. Además las deposiciones de las aves también pueden contaminar el pescado. También hay que tener en cuenta que la presencia de pájaros estresa al pescado, que al ver al depredador encima, puede que no suba a comer, crezca menos, etc.”

Sus creadores insisten además en lo sostenible de su solución: “Ha sido desarrollado en la estación de Doñana, por lo que es totalmente ecológico. Lo que hacemos es espantarlo y controlar la población, no los perdemos”.

Fobos Solutions opera desde Vigo, donde tiene nueve trabajadores, y desde donde se desarrolla toda la ingeniería. La empresa también desarrolla otros tipos de drones y sistemas de vigilancia.

Su producto estrella ha sido financiada totalmente por capital privado “no hemos recibido ni una sola ayuda, de hecho alguna ha sido rechazada”, asegura Carrea. Y ya se está vendiendo fuera de España: “Hemos conseguido los primeros contratos para exportarlos. Y el interés en latinoamérica es brutal, de hecho ya tenemos los primeros perdidos”.

Fobos Solutions busca ahora mejorar los servicios que ofrece incorporando sistemas capaces de procesar imágenes y tomar decisiones desde el propio vehículo en tiempo real, sin necesidad  de transmitirlas a un servidor ni de almacenarlas en una memoria. Cuando lo consigan habrán conseguido no sólo jubilar al espantapájaros, sino también hacerlo inteligente.

Fuente: Eureka,  Christian Gonzalez

Drones para detectar intrusos nocturnos en fincas agrícolas y ganaderas

Los robos en el campo traen de cabeza a muchos agricultores y ganaderos. Un “dron”, equipado con sistema de sensores nocturnos e infrarrojos, puede detectar visitas nocturnas indeseadas en las fincas agrícolas y ganaderas. Una solución tecnológica que puede facilitar la lucha contra las sustracciones en el campo.

Un proyecto de I+D permitirá detectar intrusos en fincas agrícolas y ganaderas durante la noche a través de aeronaves no tripuladas (UAS/RPAS), más conocidos como “drones”, provistas de sensores infrarrojos y cámaras termográficas controladas de forma remota.

En un comunicado, la Fundación Andaluza de Desarrollo Aerospacial (FADA) ha explicado que desarrollará este nuevo proyecto, denominado “Mochuelo”, a través del Centro de Vuelos Experimentales Atlas, y que estará dirigido a mejorar la vigilancia y seguridad de las explotaciones agrícolas.

La detección de intrusos en los campos se basará en la aplicación de la tecnología de termografía, que a través del uso de cámaras ofrece un gran contraste de presencia de personas y animales por la noche, basado en el calor que emiten.

El director general de FADA, Joaquín Rodríguez Grau, ha señalado que el objetivo es “demostrar que es posible que estas plataformas no tripuladas patrullen en entornos agroforestales por la noche y puedan detectar la presencia de personas que no deberían estar ahí a esas horas“.

La iniciativa, que acaba de comenzar y que está previsto finalice a mediados de año, se llevará a cabo inicialmente sobre las fincas de olivar situadas en el entorno del Centro Atlas, en Villacarrillo (Jaén), aunque su uso será extensivo a cualquier explotación agrícola.

Para ello, ha suscrito un acuerdo con la Diputación de Jaén, que aporta 90.000 euros, para que estos drones equipados con un sistema de sensores nocturnos e infrarrojos “vigilen” las fincas y “eviten así los robos o intrusiones no permitidas en ellas”.

“Drones” para luchar contra los robos en fincas agrícolas. Fotografía termográfica de un campo de cultivo realizada desde un dron. Foto: Cedida por FADA-Catec

Para el presidente de la Diputación de Jaén, Francisco Reyes, “se trata de un proyecto que puede ser muy útil en muchos territorios, pero especialmente en una provincia como Jaén, con más de 66 millones de olivos, en la que cada año se producen multitud de denuncias por robos en el campo“.

Grau ha remarcado que el Centro Atlas dispone de tecnología única para el vuelo de aviones no tripulados fuera de línea de vista, es decir, que vuelen a más de 500 metros de su operador, algo que sólo se puede hacer en situación de emergencia o en un espacio aéreo segregado.

Ha añadido que cuenta con “el único espacio segregado para uso civil certificado por la Agencia Espacial de Seguridad Aérea (AESA), lo que supone una gran ventaja competitiva y lo convierte en el único de España donde se puede desarrollar este proyecto”.

Fuente: EFEAGRO Madrid

Los robos nocturnos en el campo

Los robos en el campo traen de cabeza a muchos agricultores y ganaderos. Un “dron”, equipado con sistema de sensores nocturnos e infrarrojos, puede detectar visitas nocturnas indeseadas en las fincas agrícolas y ganaderas. Una solución tecnológica que puede facilitar la lucha contra las sustracciones en el campo.

Un proyecto de I+D permitirá detectar intrusos en fincas agrícolas y ganaderas durante la noche a través de aeronaves no tripuladas (UAS/RPAS), más conocidos como “drones”, provistas de sensores infrarrojos y cámaras termográficas controladas de forma remota.

En un comunicado, la Fundación Andaluza de Desarrollo Aerospacial (FADA) ha explicado que desarrollará este nuevo proyecto, denominado “Mochuelo”, a través del Centro de Vuelos Experimentales Atlas, y que estará dirigido a mejorar la vigilancia y seguridad de las explotaciones agrícolas.

El director general de FADA, Joaquín Rodríguez Grau, ha señalado que el objetivo es “demostrar que es posible que estas plataformas no tripuladas patrullen en entornos agroforestales por la noche y puedan detectar la presencia de personas que no deberían estar ahí a esas horas“.

La iniciativa, que acaba de comenzar y que está previsto finalice a mediados de año, se llevará a cabo inicialmente sobre las fincas de olivar situadas en el entorno del Centro Atlas, en Villacarrillo (Jaén), aunque su uso será extensivo a cualquier explotación agrícola.

Para ello, ha suscrito un acuerdo con la Diputación de Jaén, que aporta 90.000 euros, para que estos drones equipados con un sistema de sensores nocturnos e infrarrojos “vigilen” las fincas y “eviten así los robos o intrusiones no permitidas en ellas”.

Para el presidente de la Diputación de Jaén, Francisco Reyes, “se trata de un proyecto que puede ser muy útil en muchos territorios, pero especialmente en una provincia como Jaén, con más de 66 millones de olivos, en la que cada año se producen multitud de denuncias por robos en el campo“.

Grau ha remarcado que el Centro Atlas dispone de tecnología única para el vuelo de aviones no tripulados fuera de línea de vista, es decir, que vuelen a más de 500 metros de su operador, algo que sólo se puede hacer en situación de emergencia o en un espacio aéreo segregado.

Ha añadido que cuenta con “el único espacio segregado para uso civil certificado por laAgencia Espacial de Seguridad Aérea (AESA), lo que supone una gran ventaja competitiva y lo convierte en el único de España donde se puede desarrollar este proyecto”.

Fuente

Los drones en la agricultura del futuro

Cada día la información generada por estos dispositivos resulta más imprescindible para la toma de decisiones eficientes.

Es así, que hoy resulta posible pensar en contar con imágenes instantáneas, de calidad y a muy bajo costo a bordo de drones equipados con GPS. Diseñados para salir desde una base, realizar el vuelo prefijado con un software y, una vez terminada la tarea, volver a la base para cargar la batería y quedar listos para el próximo vuelo.

Dron con cosechadora

Entre las ventajas de este tipo de dispositivos, hay que destacar  la mejora en la capacidad de “conocer la variabilidad de los lotes, realizar un seguimiento de los cultivos que permita anticiparse a las plagas y enfermedades, sectorizar ambientes de malezas, detectar fallas de siembra o fertilización si las hubiese, o bien un simple recorrido a campo cuando se dificulta el acceso a pie”.

En los próximos años serán clave las empresas que brinden el servicio de drones y, a su vez, sean capaces de hacer una devolución de esos datos procesados y analizados.

Así, ya no resulta impensado creer que un dron será capaz de tomar fotografías multiespectrales y, en tiempo real, Camara multiexpectralNo cabe ninguna duda, que los agricultores que se suban a este “carro” y se preparen para acumular, procesar y analizar estos datos serán los más prósperos.

“Ya no hay dudas de que el negocio futuro del agro va de la mano de poder diferenciar los productos mediante el uso y manejo de datos.”.

Hoy es posible recoger datos de un equipo mediante un teléfono celular y a distancia, compartirlos entre diferentes equipamientos, procesarlos georeferenciada y automáticamente, y generar un vínculo de gran fluidez de información entre los operarios, productores, asesores y proveedores.

En el conjunto seria un sistema agropecuario conectado mediante las tecnologías de la agricultura de precisión en el que se mostrará todos los eslabones de la cadena productiva. Allí, se verá el trabajo de siembra, fertilización, pulverización y cosecha con un relevamiento de datos georreferenciados y con trazabilidad de procesos.